Consumo responsable: ¿por qué debemos hacerlo?



¿Has oído hablar del consumo responsable de energía? De lo que se trata es de cambiar los hábitos de consumo para cuidar el medio ambiente y luchar contra el cambio climático. El objetivo es procurar la igualdad social y el bienestar de todos los ciudadanos. Son varias las características que definen el consumo responsable, y las cuales debes conocer. Se trata de un acto consciente, que debes elegir libre y voluntariamente. Además, es ético ya que se basa en las condiciones ecológicas y sociales, y ecológico.

El consumo energético responsable se sostiene sobre los siguientes pilares: utilizar los recursos de manera eficiente, reducir la cantidad de energía consumida y promover el consumo sostenible, teniendo en cuenta el impacto en el entorno natural.

Aunque hay quienes creen que es complicado ser un consumidor de energía responsable, lo cierto es que existen pequeños hábitos cotidianos que se pueden poner en práctica de forma sencilla: no dejar los aparatos electrónicos en stand-by, instalar enchufes con botón para desconectarlos cuando no se utilizan, comprar electrodomésticos eficientes…

Consejos para ahorrar energía en casa

Una de las principales medidas para ahorrar energía es aislar la vivienda ya que las fugas de aire se concentran en ventanas y puertas. La solución más económica para aislar las ventanas es instalar burletes para evitar las filtraciones de aire frío durante el invierno.

Uno de los cambios más sencillos de realizar es el cambio de las bombillas tradicionales por unas de LED, que utilizan hasta 10 veces menos cantidad de electricidad. Aunque tienen un precio más elevado, la inversión merece la pena ya que su vida útil es de 10.000 horas, mientras que la de las bombillas tradicionales es de 2.000 horas.

Es importante que apuestes por electrodomésticos eficientes, que suponen un ahorro importante en la factura de la luz y tienen un impacto mínimo en el medioambiente. Si quieres cambiar la lavadora o el lavavajillas, por ejemplo, escoge un modelo con la etiqueta energética A.

Por supuesto, todos los aparatos eléctricos que no estés utilizando debes desenchufarlos y dejarlos en ‘stand-by’, como el televisor. Mientras están en modo ‘stand-by’, siguen consumiendo energía, aunque estén apagados. Por lo tanto, lo que tienes que hacer es desenchufarlos para ahorrar en la factura de la luz y cuidar el medio ambiente.

Según diversos estudios realizados, el tiempo que debe durar una ducha es de siete minutos. Aunque resulte muy tentador quedarse más tiempo, es algo que debes evitar. Una ducha de siete minutos conlleva un gasto de agua de 140 litros, nada más y nada menos. Para que sea más sostenible, utiliza un cabezal ecológico y cierra el agua mientras te enjabonas.

La temperatura en la vivienda debe ser la adecuada, tanto en verano como en invierno. Durante los meses de calor, lo ideal es que esté a entre 24 y 26 grados, mientras que durante los meses de frío puedes programar el termostato a entre 19 y 21 grados.

La lavadora es uno de los electrodomésticos que más consume, y puedes reducir el gasto lavando con agua fría. Procura que la ropa no esté demasiado sucia y utiliza un detergente específico para quitar la suciedad sin necesidad de usar agua caliente. Además, de esta manera, las prendas de tejidos delicados están mejor cuidadas.

Por último, cabe señalar la importancia de que tengas una potencia contratada acorde al tamaño de la vivienda y tus necesidades. Para una vivienda estándar de 80 metros cuadrados con dos tres habitaciones es suficiente con una potencia de 4,60 kW. Además, si estás en casa por la noche o tienes aparatos con acumuladores, la tarifa de discriminación horaria es la más adecuada para ti.






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