¿Es cara la energía eléctrica en España?



El precio de la energía eléctrica en España es la octava más cara de toda Europa, por detrás de países como Austria, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Italia o Suecia. Lo primero a tener en cuenta es que España importa el 80% de la energía total que consume. La energía propia proviene de dos fuentes. Por un lado, el carbón, cuya explotación tiene un precio muy elevado. Y, por otro lado, la energía hidráulica, que es barata pero los períodos de sequía la hacen inestable.

 

 

Poniendo las cifras sobre la mesa, la factura de la luz ha aumentado un 92% en apenas 15 años.

 

¿Quién determina cuál es el precio de la luz?

Desde que se puso en marcha la última reforma de la energía eléctrica en España, los consumidores tienen dos grandes opciones a la hora de contratar la luz. Pueden hacerlo en el mercado libre, en el que son las empresas las que fijan el precio, o pueden elegir el mercado regulado, en el que es el Estado el que decide el precio de la luz en base a los resultados de la subasta del mercado mayorista de la electricidad.

El precio como resultado de la subasta del mercado mayorista determina el 35% de la factura de la luz, mientras que el 25% son impuestos. El 40% se paga por la distribución de la electricidad. Se tiende a creer que la razón por la que la energía eléctrica en España es muy cara es por los impuestos. Pero no es cierto. Es más, es uno de los países con menor carga impositiva sobre la electricidad: 21% frente al 50% de Dinamarca o Alemania.

Una de las causas que explican el elevado precio de la electricidad en España, tal y como señalan organizaciones de consumidores como la OCU o Facua es que sólo unas pocas empresas concentran más del 80% de la compra. Una práctica que en ocasiones ha sido denunciada por la Comisión Nacional de Competencia, que señala que existen grandes obstáculos en el mercado para las nuevas compañías, de tal forma que se perpetúa el oligopolio.

¿Cuánto pagan los consumidores?

Según datos aportados por Eurostat, son los que menos consumen los que más pagan. El consumo doméstico promedio oscila entre los 2.500 y 5.000 kWh anuales. Sin embargo, analizando los precios de las viviendas que consumen poco y tienen poca potencia contratada, España es el país de Europa donde más se paga. Esto se debe al precio fijo que se abona por la luz, aunque no se consuma.

El importe de la factura de la luz se divide en cuatro apartados: potencia contratada, consumo, impuestos e IVA.

 

  • Potencia contratada: es la potencia máxima que se puede consumir, e influye directamente en los electrodomésticos que se pueden utilizar al mismo tiempo. La potencia contratada tiene un precio fijo por día, y se paga, aunque no se consuma. Esta cuota la define el Gobierno.
  • Consumo: el consumo depende de la energía consumida y, por supuesto, el precio del kWh. En el mercado libre son las compañías comercializadoras las que determinan el precio del kWh, mientras que en el mercado regulado varía según la oferta y la demanda.

A pesar de que en España las energías renovables, cuyo precio es más barato, ya suponen más del 40%, la dependencia del carbón, que produce la electricidad más cara, continúa siendo muy grande. En estos momentos el mercado libre y el regulado se dividen los consumidores casi al 50%.

A modo de resumen, los factores que hacen que la energía eléctrica en España sea muy cara son: cuota de potencia muy alta, impuestos a la electricidad y alto precio del kWh.

 




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